Se acerca a la colina de lo breve,
de lágrimas vestido va su andar,
de gotas de una lluvia que no llueve,
de pasos que no quieren caminar.
Sus dudas, que anteayer fueron las mías,
se entregan, mientras tanto, a este final.
Y el sueño no madura todavía
para desactivar lo artificial.
Su cuerpo que se inclina es mi pasado,
sus últimas palabras, mi verdad,
sus alas, mi dolor desangelado.
Su impune decisión será futuro,
y el tiempo que me quede, inmensidad.
El verso que le escriba será oscuro.
Un instante eterno
Hace 2 días